La ceremonia iba a ser presidida por el patriarca latino de Jerusalén, actualmente el cardenal Pierbattista Pizzaballa. Este cargo corresponde al principal representante de la Iglesia Católica en Tierra Santa y lidera a la comunidad católica en países como Israel, Palestina, Jordania y Chipre.
Según se conoció, la Policía israelí argumentó razones de seguridad para impedir el ingreso del religioso, en medio del contexto de conflicto que vive la región. Ante esta situación, el patriarca realizó una ceremonia alterna en la Basílica de Getsemaní, donde envió un mensaje de reflexión y lamentó que la guerra haya interrumpido una de las celebraciones más importantes del calendario cristiano.
Durante su intervención, aseguró que “Jesús llora una vez más por Jerusalén”, aludiendo al dolor y la falta de paz en Tierra Santa. La ceremonia se realizó sin procesión ni presencia masiva de fieles, debido a las restricciones.
El hecho generó reacciones internacionales. Desde Italia calificaron la situación como una ofensa y anunciaron acciones diplomáticas, mientras que el primer ministro Benjamín Netanyahu aseguró que la medida no tuvo intención maliciosa, sino que respondió a condiciones de seguridad.
La situación refleja el impacto del conflicto en las celebraciones religiosas en Jerusalén, donde este año el Domingo de Ramos se vivió bajo fuertes restricciones.









