De acuerdo con información del CTI de la Fiscalía, ambos se encontraban en buen estado de salud al momento de su desaparición, pero desde entonces no se tienen pistas claras sobre su ubicación, lo que ha complicado las labores de búsqueda. En la zona se han adelantado recorridos, entrevistas y verificación de entornos cercanos, mientras familiares y habitantes continúan difundiendo información para dar con su paradero.
En medio de este panorama, el hallazgo del cuerpo sin vida de un hombre en la vereda Palmichal, en Santander de Quilichao, ha generado nuevas líneas de investigación. La víctima fue identificada como Marco Antonio Ramírez Alzate, de 26 años, quien presentaba una herida por arma de fuego. En el sitio fue encontrada una escopeta sin número de serie, por lo que de manera preliminar se investiga un posible suicidio.
De forma extraoficial, se ha señalado que el joven sería pareja sentimental de Mireyda y padrastro del menor desaparecido. Incluso, versiones indican que habría sido visto con ellos el mismo día de la desaparición, lo que ha incrementado la incertidumbre y la presión sobre las autoridades para esclarecer lo ocurrido.
Testimonios cercanos señalan que Ramírez Alzate atravesaba una situación emocional compleja relacionada con problemas personales recientes. Sin embargo, las autoridades insisten en que todas las hipótesis siguen abiertas, incluyendo la posible relación entre ambos casos.
Mientras avanzan las investigaciones, la comunidad mantiene el llamado urgente para intensificar la búsqueda de la mujer y el menor, en un caso que continúa rodeado de interrogantes y genera creciente preocupación en la región.










