Según relató el propio exmandatario, un grupo de aproximadamente 12 personas llegó hasta la propiedad movilizándose en cinco motocicletas y dos automóviles. Los hombres, que portaban chalecos blindados y al parecer se identificaban como miembros de la Policía, exigieron ingresar a la finca argumentando que debían realizar una requisa.
Inicialmente, el mayordomo del lugar se negó a abrir la puerta, manifestando que no podía autorizar el ingreso y que el escritor Gardeazábal se encontraba dentro de la propiedad. Posteriormente, el exgobernador se acercó hasta el portón principal y, a través de una pequeña ventana ubicada en la puerta cerrada, sostuvo un intercambio de palabras con los hombres.
De acuerdo con la denuncia, las personas insistían en que debían entrar a la finca, mientras que Gardeazábal se negó en repetidas ocasiones a permitir el acceso. Finalmente, el grupo abandonó el lugar sin lograr ingresar.
Tras lo ocurrido, el escritor aseguró haber consultado con diferentes autoridades para verificar si realmente se trataba de un procedimiento oficial de la Policía. Sin embargo, según indicó, le habrían confirmado que no existía ninguna orden de requisa ni operativo autorizado en su contra.
El exgobernador manifestó sentirse atemorizado por lo sucedido y expresó su preocupación ante la posibilidad de que se hubiese tratado de un intento de atentado o de secuestro. Además, advirtió que actualmente no cuenta con esquema de protección.
Gardeazábal también señaló que sospecha que lo ocurrido podría estar relacionado con recientes opiniones expresadas en sus columnas, especialmente una titulada “El fracaso de la paz total”.
Finalmente, pidió a las autoridades investigar lo ocurrido e identificar quiénes eran las personas que llegaron hasta la finca El Porce y cuáles eran sus verdaderas intenciones.










