El hantavirus es una enfermedad zoonótica transmitida principalmente por roedores infectados, a través del contacto con su orina, heces o saliva, o por la inhalación de partículas contaminadas. A diferencia de otros virus, no se propaga por insectos y la transmisión entre humanos es poco común.
En América, este virus puede causar el síndrome pulmonar por hantavirus, una afección que inicia con síntomas similares a una gripe —fiebre, dolor muscular, fatiga— pero que puede evolucionar rápidamente a insuficiencia respiratoria. En otras regiones, también puede provocar fiebre hemorrágica con compromiso renal.
Las autoridades sanitarias advierten que, aunque no es un virus nuevo, sí puede ser grave, con tasas de mortalidad variables según la cepa. Por ello, se mantienen las investigaciones para descartar nuevos contagios y establecer el alcance del evento.
Como medidas de prevención, se recomienda evitar la exposición a roedores, mantener los espacios limpios y ventilados, sellar alimentos y utilizar protección al limpiar zonas donde puedan existir rastros de estos animales. La detección temprana y la atención médica oportuna son clave para reducir riesgos.











