Los cuerpos fueron encontrados enterrados en un gallinero ubicado en la parte trasera de la vivienda donde residían, en el corregimiento de San Antonio. Según versiones conocidas, familiares y allegados decidieron ingresar nuevamente a la casa para continuar la búsqueda y hallaron una excavación sospechosa.
De acuerdo con el relato de personas cercanas, al comenzar a cavar encontraron primero la mano del menor y posteriormente los cuerpos de ambas víctimas, hecho que generó conmoción entre habitantes y conocidos de la familia.
Durante las últimas semanas se habían realizado velatones, jornadas de búsqueda y campañas en redes sociales para intentar dar con el paradero de madre e hijo, sin obtener resultados hasta este martes.
Al lugar llegaron unidades de la Sijín, CTI, personal forense y funcionarios judiciales para adelantar la exhumación y comenzar las investigaciones correspondientes.
Las autoridades también investigan una posible relación entre este caso y la muerte del excompañero sentimental de Mireyda, quien apareció sin vida días atrás en zona rural de Santander de Quilichao. Según versiones conocidas, la mujer lo habría denunciado previamente por violencia intrafamiliar.
Por ahora, las autoridades avanzan en la recolección de pruebas para esclarecer las circunstancias de este doble crimen que hoy tiene consternada a la comunidad.










