Su historia fue relatada en el podcast Vamos Pa’ Eso, donde narró cómo un malestar inicial en uno de sus oídos marcó el inicio de un deterioro progresivo. Aunque desde niño había tenido algunos problemas de salud, el deporte le permitió mantenerse activo. Sin embargo, su situación cambió tras trabajar en un call center, donde el uso prolongado de audífonos a alto volumen desencadenó serias complicaciones auditivas.
Almanza asegura que, pese a incapacidades recurrentes y síntomas persistentes, recibió tratamientos mínimos y respuestas insuficientes. Ante la falta de citas con su EPS, acudió a una clínica particular, pero una limpieza de oídos mal practicada, según su testimonio, le provocó vértigo severo. Posteriormente fue diagnosticado con síndrome vertiginoso, nistagmo y, más tarde, síndrome de Ménière.
A pesar del deterioro físico —que incluyó caídas, pérdida de sensibilidad en extremidades y la necesidad de usar una silla de ruedas—, afirma que en algún momento le dijeron que su condición era “psicológica”. Hoy permanece bajo cuidados paliativos, mientras adelanta acciones legales contra la EPS y su antiguo empleador.
Aunque su familia inicialmente no respaldó su decisión, Alejandro insiste en que su solicitud de eutanasia responde al dolor constante y a la pérdida de calidad de vida, una realidad que, asegura, no puede seguir soportando.










