En el caso del Cauca, operadores turísticos reportan ingresos cercanos a cero tras los recientes atentados y las alertas internacionales que desaconsejan viajar a la zona. La situación frena proyectos de turismo rural, comunitario e indígena que venían en crecimiento.
El panorama se agrava por la crisis en la vía Panamericana, eje clave para el transporte de alimentos, combustibles y mercancías. Los constantes ataques y cierres han generado pérdidas estimadas entre $20.000 y $60.000 millones diarios, además de suspensiones en rutas de transporte y aumento en los costos de los tiquetes aéreos.
En ciudades como Popayán, el impacto ya se siente en la vida cotidiana: suspensión de servicios, calles vacías y temor generalizado. A esto se suma el incremento de extorsiones, amenazas a empresarios y paralización de obras públicas, lo que profundiza la incertidumbre económica.
Sectores como el transporte de carga, el comercio y productos clave como café y cacao también registran afectaciones, mientras los sobrecostos logísticos terminan encareciendo alimentos en otras regiones del país.
Para los gremios, la situación ya configura una crisis regional con efectos nacionales. Advierten que, sin una respuesta contundente en materia de seguridad, la economía del suroccidente podría enfrentar un deterioro aún mayor en los próximos meses.











