La investigación, publicada en la revista Journal of Prevention of Alzheimer’s Disease, analizó datos de pacientes vinculados a la base internacional ADNI, especializada en el seguimiento del Alzheimer y otras enfermedades neurodegenerativas.
Según los resultados, las personas que consumían suplementos de omega-3 presentaron un deterioro cognitivo más rápido en comparación con quienes no los utilizaban. El efecto observado equivaldría a entre un 7,8 % y un 15 % adicional del deterioro anual típico asociado al Alzheimer.
Uno de los hallazgos que más llamó la atención de los investigadores es que este deterioro no estaría relacionado con los mecanismos clásicos del Alzheimer, como las placas beta-amiloide o la proteína tau, sino con una disminución progresiva del metabolismo de glucosa en el cerebro.
Aunque durante años los omega-3 han sido promovidos por sus posibles beneficios para la memoria y la salud cerebral, los autores advirtieron que sus efectos podrían depender de factores como la dosis, el estado de salud de cada persona y el tipo de suplemento consumido.
El estudio también señaló que algunos aceites de pescado comerciales podrían presentar procesos de oxidación que afectarían el funcionamiento energético de las neuronas.
Sin embargo, los investigadores aclararon que se trata de un estudio observacional y que aún no puede afirmarse una relación causal directa, por lo que pidieron interpretar los resultados con cautela y continuar las investigaciones.










