Aunque no se reportan personas lesionadas ni víctimas fatales, la emergencia dejó daños en la infraestructura vial y obligó a evacuar viviendas cercanas.
El fenómeno, que incluyó expulsión de gases y llamaradas, activó los protocolos de atención inmediata. Sin embargo, las autoridades aclararon que no se trata de un volcán de lava, sino de un evento de diapirismo. Héctor Doria, delegado de Corpourabá ante el Consejo Municipal de Gestión del Riesgo, explicó que se produjo la liberación e incineración de gases acumulados en el interior del diapiro, y aseguró que, una vez se disipen, el sistema entrará nuevamente en reposo sin probabilidad de nuevas erupciones de gran magnitud.
El comandante del Cuerpo de Bomberos local, Julio González, confirmó el agrietamiento de la vía que conecta el casco urbano con Siete Vueltas y San Juancito, por lo que el tránsito permanece restringido mientras se realiza la evaluación estructural. Tres viviendas fueron evacuadas de manera preventiva y se desalojó a curiosos para evitar riesgos adicionales.
Debido a la cercanía con la planta de tratamiento, la Alcaldía y la empresa A.A.S. S.A. E.S.P. suspendieron temporalmente el servicio de acueducto hasta verificar la seguridad de la infraestructura y la calidad del agua. El Dagran anunció el envío de un equipo técnico y el desplazamiento de maquinaria amarilla para intervenir la zona una vez existan condiciones seguras.
Las autoridades reiteraron el llamado a no acercarse al área afectada y a mantenerse informados por canales oficiales mientras avanza el monitoreo de la emergencia.











