El entrenador Jhonattan Torres explica que uno de los fallos más comunes es usar cualquier zapatilla, sin considerar que cada zancada puede generar un impacto de hasta tres veces el peso corporal. “El calzado es el seguro del corredor principiante. Protege mientras el cuerpo se adapta”, advierte.
Este descuido, sumado a una mala técnica y al exceso de carga, suele provocar molestias e incluso lesiones como dolores en rodillas o periostitis tibial. El problema radica en que el sistema cardiovascular se adapta más rápido que músculos y huesos, generando un desbalance que aumenta el riesgo físico.
Los expertos recomiendan elegir tenis con buena amortiguación, estabilidad y retorno de energía, además de priorizar la comodidad desde el primer uso. También sugieren avanzar de forma progresiva para evitar sobrecargas.
En un deporte cada vez más popular, la elección del calzado no es un detalle menor: puede marcar la diferencia entre abandonar por lesión o consolidar el running como un hábito saludable.










