El reporte señala que más de 50 páginas de entrevistas y notas elaboradas por el FBI no figuran en la base de datos pública, pese a estar oficialmente catalogadas. Entre el material presuntamente omitido aparecen declaraciones de una mujer que aseguró haber sido presentada por Epstein a Trump en 1983, cuando tenía 13 años, y que lo acusó de abuso sexual. Según la investigación, los agentes federales la entrevistaron en cuatro oportunidades entre 2019 y 2021 y su testimonio fue considerado “creíble”.
La revelación se conoció horas antes del discurso del Estado de la Unión y provocó inmediatas reacciones en el Congreso. El representante demócrata Robert García afirmó que, tras revisar documentos sin editar, el Departamento de Justicia “parece haber retenido ilegalmente” entrevistas fundamentales. Otros legisladores calificaron la situación como un escándalo “al nivel del Watergate”.
La controversia también pone bajo la lupa el cumplimiento de la Ley de Transparencia sobre los Archivos de Epstein, que obliga a divulgar la documentación del caso y solo permite censuras limitadas para proteger la identidad de las víctimas o investigaciones en curso. Desde el Gobierno, la fiscal general negó motivaciones políticas y aseguró que ningún registro fue ocultado por razones de reputación o sensibilidad política.
Mientras crece la presión política, persisten las dudas sobre la desaparición y posterior reaparición de algunos archivos en la web oficial, en un episodio que reabre el debate sobre transparencia y rendición de cuentas en Estados Unidos.










