La investigación analizó datos de más de 63.000 personas del Reino Unido, comparando a quienes crecieron durante el racionamiento de azúcar en la Segunda Guerra Mundial con aquellos nacidos después de ese periodo. Los resultados mostraron que una baja exposición al azúcar en etapas tempranas reduce hasta en un 35 % el riesgo de diabetes y en un 20 % el de hipertensión.
Además, en los casos en que estas enfermedades se desarrollaron, su aparición fue más tardía: hasta cuatro años después para la diabetes y dos años para la hipertensión.
El estudio concluye que limitar el consumo de azúcar en los primeros 1.000 días de vida actúa como un factor protector clave para la salud cardiovascular a largo plazo.











