La empresa estatal encargada del servicio informó que se produjo una “desconexión total del sistema eléctrico”, por lo que se activaron protocolos de emergencia para intentar restablecer el suministro lo antes posible. 
El apagón ocurre en un contexto de escasez de combustible, deterioro de las plantas termoeléctricas y dificultades económicas que afectan al país desde hace varios años. Muchas de las centrales eléctricas de la isla tienen más de cuatro décadas de funcionamiento, lo que ha incrementado las fallas y la inestabilidad en la generación de energía. 
La crisis energética también se ha agravado por la falta de petróleo, lo que ha obligado al gobierno a aplicar medidas de ahorro y racionamiento de combustible. En los últimos meses, los cubanos han enfrentado cortes de electricidad que en algunas zonas superan las 15 horas diarias, afectando la vida cotidiana y la actividad económica. 
Este nuevo colapso del sistema eléctrico es uno de varios registrados en los últimos meses y refleja las dificultades estructurales que enfrenta el sistema energético del país. 
Mientras avanzan las labores para restablecer el servicio, millones de ciudadanos permanecen a la espera de que el suministro eléctrico pueda recuperarse en todo el territorio.











