De acuerdo con altos funcionarios israelíes, la residencia y el complejo donde se encontraba el ayatolá fueron alcanzados directamente por los bombardeos. Las autoridades señalaron que existen “fuertes indicios” de su fallecimiento tras los impactos registrados en la capital iraní.
Hasta el momento, el gobierno iraní no ha confirmado ni desmentido oficialmente la muerte de Jamenei, lo que mantiene la incertidumbre en medio de la escalada militar.
La eventual muerte del máximo líder iraní, en el poder desde 1989, marcaría un punto de quiebre histórico en la República Islámica y podría profundizar aún más el conflicto regional que ya deja decenas de muertos y mantiene en máxima alerta a Medio Oriente.








