La senadora aseguró que, aunque primero debe ganar la consulta interna, tras su recorrido político junto a Uribe considera que sería su “mejor vicepresidente”. La declaración se produce en un momento de tensiones dentro del partido, marcado por fracturas internas tras el intento de escisión promovido por la también senadora María Fernanda Cabal y la salida de José Félix Lafaurie, quien oficializó su renuncia a la colectividad y se unió a Salvación Nacional para respaldar la candidatura de Abelardo De La Espriella.
La propuesta revive un debate que ya había sido puesto sobre la mesa por otros sectores. Semanas atrás, el candidato Roy Barreras, del partido La Fuerza, planteó que el presidente Gustavo Petro podría aspirar a la Vicepresidencia, argumentando que no existiría inhabilidad constitucional para que un exmandatario ocupe ese cargo. Incluso, aseguró contar con un concepto jurídico que respaldaría esa interpretación.
El tema no es nuevo en esta contienda. A finales de 2024 y nuevamente en 2025, De La Espriella también había sugerido la posibilidad de que Uribe integrara una fórmula vicepresidencial, defendiendo su viabilidad jurídica.
En medio de una campaña marcada por la polarización, las propuestas de incluir a expresidentes en fórmulas vicepresidenciales no solo elevan la temperatura política, sino que abren un debate constitucional sobre los alcances y límites de la participación de exjefes de Estado en nuevas aspiraciones al poder.









