El reporte, titulado “¿Estamos cocinados? Los riesgos ocultos para la salud de las comidas calentadas envasadas en plástico”, revisó 24 estudios científicos y concluyó que productos comercializados como “aptos para microondas” podrían estar exponiendo a millones de personas a contaminantes invisibles.
Entre los principales hallazgos, el informe señala que cinco minutos de calentamiento pueden liberar entre 326.000 y 534.000 partículas. Además, el calor incrementa la migración de compuestos presentes en plásticos como el polipropileno y el poliestireno, incluyendo plastificantes y antioxidantes.
El documento también advierte que más de 4.200 sustancias químicas están asociadas a los plásticos, muchas sin regulación específica en materiales en contacto con alimentos. Entre ellas figuran bisfenoles, ftalatos y PFAS —conocidos como “químicos eternos”— vinculados en estudios científicos con cáncer, alteraciones hormonales, infertilidad y enfermedades metabólicas.
Según Laura Caicedo, coordinadora de campañas de Greenpeace Colombia, la responsabilidad no debe recaer en los consumidores, sino en el Estado, que debe garantizar la seguridad de los productos en el mercado.
El informe subraya además que los envases rayados, envejecidos o reutilizados pueden liberar hasta el doble de partículas y cuestiona la falta de regulación global clara sobre microplásticos en empaques alimentarios. En el contexto colombiano, la organización pidió fortalecer los estándares en medio de la implementación de la Ley 2232 sobre plásticos de un solo uso y las negociaciones del Tratado Global de Plásticos de Naciones Unidas.










