“…el confort tiene un precio muy alto, el mismo que ha dado lugar al referido calentamiento …”
Es un hecho que el calentamiento global ha ocasionado cambios sustanciales en el clima, alteraciones que afectan al planeta tierra. Desde luego, estas fluctuaciones inciden en la salud del hombre, en la producción de alimentos, en el mismo devenir de la humanidad. En efecto, cuando arrecian las lluvias sucumben viviendas y plantaciones y se pierden vidas humanas. En épocas de sequía fenecen los cultivos, generando con ello epidemias y hambre. Ahora más que nunca, se podría decir que la ley del equilibrio tan necesaria en fenómenos de la naturaleza y en los sucesos de la existencia cotidiana se distancia más de nuestro hábitat. Las generaciones pasadas, probablemente gozaron de mejor suerte y vieron menos desolación en ciudades y campos, pero ¿Cuáles son los efectos del calentamiento global? Los científicos anotan que debido al precitado fenómeno, los glaciares se derriten, el nivel del mar aumenta, las olas de calor y de frío se intensifican; ocasionando con ello un entorno enfermizo e inhóspito para salvaguardar la existencia de los seres vivos.
Sin duda, los lujos que invaden la sociedad actual facilitan las labores en el hogar, en las oficinas y en las fábricas y el hombre se ha acostumbrado rápidamente a ellos. Sin embargo, este confort tiene un precio muy alto, el mismo que ha dado lugar al referido calentamiento. Ciertamente, el hombre en su afán de optimizar las condiciones de su subsistencia desarrolla experimentos que implican el uso de sustancias químicas que emiten gases nocivos, los cuales contaminan el ambiente; tala árboles para construir habitaciones; perfora el suelo en busca de petróleo y de minerales preciosos. Con estas afirmaciones no se pretende decir que debe cesar la experimentación, la construcción de viviendas o la exploración de recursos para garantizar la supervivencia humana. No obstante, estas acciones se han de regir por parámetros establecidos por los expertos en preservación ambiental, si se desea tener una segunda oportunidad de llevar una mejor vida en la tierra. El mismo Papa Francisco en su Carta Encíclica “Laudato Si” hace un llamado para implementar medidas tendientes a detener el cambio climático que afecta a nuestra casa común: El planeta tierra que congrega a los seres humanos, en medio de la flora y de la fauna, que posibilitan su existencia.











