“…el Nobel de Paz representa un reconocimiento a todos los connacionales empeñados en lograr la paz…”
El Premio Nobel es un galardón internacional que se confiere cada año para reconocer a personas o instituciones que sobresalen por sus investigaciones o aportes considerables a la humanidad. Este premio se creó en 1895 como última voluntad de Alfred Nobel, industrial sueco, y se empezó a entregar en 1901 en las categorías de Física, Química, Medicina, Literatura y Paz. A partir de 1968 se estableció también el Premio Nobel en Ciencias Económicas. Sin duda, este premio otorga a los designados al mismo, un sitial indeleble en el decurso de la historia de la humanidad. En días recientes, el presidente de nuestro país, Juan Manuel Santos, se hizo acreedor al premio Nobel de la Paz, por su denodado trabajo tendiente a consolidar la paz que clama el territorio colombiano. Desde luego, esta distinción, además de resaltar el nombre del primer mandatario, representa un reconocimiento a todos los connacionales empeñados en lograr la paz para este país, que ha visto correr por su suelo, durante varios lustros, la sangre de militares, de insurgentes y de ciudadanos inocentes. Por supuesto, esta distinción implica también un compromiso histórico para lograr la convivencia pacífica, debido al resultado del plebiscito sobre el tema en cuestión. Es de esperar que el citado galardón permita crear un ambiente de distensión entre los agentes involucrados en la construcción de un convenio final, que posibilite fortalecer la democracia, la libertad, la justicia y la convivencia armónica, aspiración que clamamos los colombianos. Cabe recordar que en 1982, Gabriel García Márquez (q.e.p.d.) ganó el premio Nobel de Literatura, escritor que en sus novelas e historias, amalgamó lo fantástico y lo real en un mundo de imaginación rica, reflejando la vida y los conflictos de un continente, pero que también describió la riqueza del país, en cuyo fondo, en algunas ocasiones, pintó mariposas amarillas. Sea entonces la oportunidad para que con el premio de nuestro presidente, se ponga fin a algunos de los conflictos narrados por García Márquez y se revitalice la riqueza de nuestro suelo, adornada con el vuelo de las mariposas amarillas descritas por el Gabo, premio Nobel en el mundo de las letras, pero que con su logro, al igual que nuestro presidente, han potenciado la visibilidad de sus nombres y de la patria, allende las fronteras nacionales.











