por: El Tabloide · 21 diciembre, 2016
…entre el 9 y 21 de diciembre se dan cita en la Ciudad Señora artistas de diferentes regiones del país exponiendo sus obras pictóricas…”
En la noche del viernes 9 de diciembre de este año, Buga se miró solitaria como un desierto, sin lluvia, con una leve brisa, más cercana a los vientos gélidos de agosto, que al discreto clima que caracteriza diciembre. En esta noche ámbar se asoma un edificio con rostro amarillo encendido como un girasol, es un espacio arquitectónico construido en 1920 por la Compañía del Ferrocarril del Pacífico, construcción declarada recientemente bien de interés cultural de la nación. Este inmueble al igual que las casas de Guadalajara de Buga, engalanan las calles durante los días y las noches con su arquitectura de corte republicano.
Esta cálida edificación, como una lumbre en la oscuridad, alberga un auditorio sobrio, íntimo y mágico; posee altas paredes, que no han sido ajenas al arte, debido a que del 9 al 21 del precitado mes, se dan cita en este lugar obras pictóricas de cincuenta y seis artistas de distintas zonas de la geografía nacional, -desde la Guajira hasta el Amazonas, desde Nariño hasta Santander, al decir de la respectiva publicidad-, para dar apertura a la exhibición de arte pictórico Expocolectiva Plástica Nacional Ciudad Señora; el acceso a este evento es gratuito, decisión acertada y notable por ser incluyente. Se trata de una exposición que amalgama una gran diversidad de técnicas y estilos, que posibilita la participación de varios artistas de la zona del centro del Valle. Además, este acontecimiento logra algo que fue incluso una de las máximas pretensiones de Diego Rivera y de los representantes del muralismo mexicano: Democratizar el arte; es decir permitir que este pueda ser apreciado por el ciudadano común, por los turistas, en fin por aquellos que desprevenidamente recorren las calles de una urbe, para el caso de la Ciudad Señora y encuentran en las obras de arte un espacio para romper la monotonía, refrescar su mirada y su espíritu.
Sin duda, en un país donde los esfuerzos por generar y sostener espacios artísticos son cada vez más insulares y marginales actividades como la descrita ofrecen a los colombianos una luz para nutrir sus almas y olvidar las armas, generando de este modo escenarios que invitan a pensar que otro país es posible. Es esta la octava versión de Expocolectiva Plástica Nacional Ciudad Señora. Sea este un homenaje y un llamado a visitar esta exposición.


