“…el populismo y la demagogia que teóricos norteamericanos creían en desuso, aún son posibles…”
House of Cards o Castillo de Naipes- en Español-; es un exitoso drama de televisión, disponible en la web, que narra la historia de Frank Underwood (Kevin Spacey), un político demócrata de Carolina del Sur, Coordinador de la mayoría de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, quien luego de una promesa electoral incumplida (No fue nombrado como Secretario de Estado), con la ayuda de su esposa Claire Underwood (Robin Wright) maquina un complejo plan para ascender al poder, nada menos que como presidente de los Estados Unidos. La mencionada pareja, a través del engaño, de la manipulación, del delito y de algunos asesinatos logra su cometido, por medio de tácticas que hace algo más de quinientos años describió Nicolás Maquiavelo en su libro “El Príncipe”.
Sin duda, el triunfo del Brexit en Gran Bretaña, el posible ascenso al poder de Marine Le Pen en Francia, la victoria de Trump en los Estados Unidos, permiten afirmar que los planteamientos de la laureada serie televisiva referida, no distan mucho de la realidad y que el populismo, la demagogia y algunas estrategias que muchos teóricos norteamericanos creían en desuso, aún son posibles.
Observar por televisión en las principales urbes del mundo a centenares de ciudadanos rabiosos que se vuelcan a las calles a protestar -¿tal vez en un número que no es representativo?, ¿tal vez demasiado tarde?-, constituye un síntoma del malestar que agobia a la democracia de Occidente. Es un hecho que en las grandes ciudades existen personas inconformes, pero éstas se han hecho invisibles. La misma ciudad las ha devorado, les ha quitado su individualidad y hasta su corporeidad; es decir, la ciudad se ha convertido en la cárcel de los individuos contemporáneos, dado que estos se diluyen en una colectividad inconforme, que ha tenido dificultades para pasar del pensamiento a la acción por no ejercer su derecho al sufragio. Luego se arrepienten y protestan en forma masiva procurando justificar sus decisiones pasadas. Así las cosas, conviene tomar conciencia de la situación actual de los pueblos e involucrarse de manera más directa, mediante el voto, por ejemplo, con el fin de otear un mejor porvenir para los mismos.











