En Buenaventura, la cocina del Pacífico se convierte en protagonista con platos como cazuela de mariscos, encocados, piangua y bebidas tradicionales a base de viche, que reflejan la riqueza cultural de la región.
Por su parte, Ginebra es reconocido por su tradicional sancocho valluno, mientras que municipios como Guacarí y Sevilla ofrecen preparaciones típicas como fiambre, tamal y canastao.
En Cali, además de recorrer templos emblemáticos como la Catedral de San Pedro Apóstol, los visitantes encuentran una amplia variedad de frituras y bebidas tradicionales como empanadas, marranitas, luladas y champús.
Uno de los principales destinos es Buga, donde miles de fieles llegan hasta la Basílica del Señor de los Milagros y complementan su visita con platos típicos como la chuleta valluna.
Más allá del turismo, esta temporada también representa una oportunidad para que las comunidades locales muestren con orgullo sus tradiciones, impulsen sus economías y compartan con propios y visitantes lo mejor de su cultura, en una Semana Santa que se vive tanto en la fe como en la mesa.










