Su vida, lastimosamente, se apagó el pasado lunes 20 de junio a sus 87 años de edad como consecuencia de una penosa enfermedad.
Legado
Pero más allá de la tristeza por su partida, están los alegres recuerdos de quienes compartieron con él.
A Colombia llegó en el mes de junio de 1977, para el montaje de la línea de producción y la elaboración de chocolatería. “El propio don Jaime Caicedo, uno de los propietarios de Colombina y don Ariosto Manrique, gerente general de esa reconocida empresa en esa época, fueron quienes dieron con Giovanni en Italia.
Ellos, hablaron con un empresario quien les recomendó a mi esposo, porque necesitaban un técnico y fue así como se dio su llegada a estas tierras”, le relató a El Tabloide doña Luz Marina Isáziga Lozano, la mujer con la que compartió más de 40 años de su vida.

Experticia
Podría decirse, que detrás de su humildad y el bajo perfil que siempre mantuvo, estaba toda la sapiencia y experticia en el tema de chocolatería. Era un conocedor como el que más en esas lides, pues había laborado en reconocidas empresas productoras de chocolate en su natal Italia.
“El chocolate se tostaba, se molía, se hacía el proceso completo y luego la producción. Trabajó arduamente en el montaje de esa línea y con el afán debido a la grandeza de Colombina, les propuso elaborar una crema con la nuez, que es muy famosa en Italia, y empezó ese proceso de producción que fue un gran éxito para todos”, sostuvo, muy emocionada doña Luz Marina.
Ese fue el inicio de un producto que comercialmente conocemos como ‘Nucita’, que en su momento, después del éxitoso y famoso Bon Bon Bum, llegó a convertirse en uno de los productos más apetecidos de Colombina.
Hubo más
Pero ese don que tenía Giovanni del Colle Russo no se quedó solamente con Nucita, porque su conocimiento fue fundamental en la creación de otros productos y nuevos sabores, como el popular ‘Choco Break’. También en la elaboración de bombones y dulces tipo exportación.
“Giovanni amaba a Colombina, él, como técnico que había escuchado su arte en Suiza, y con la experiencia de haber trabajado en varias fábricas, siempre quiso elaborar su fórmula, a su antojo, y en Colombina tuvo esa gran oportunidad con el apoyo de los propietarios, porque era una inversión gigantesca la que estaban realizando, el solo hecho de traer esas máquinas desde Italia para el montaje de la línea de producción requería de confianza en ese proyecto y ellos le apostaron a esa iniciativa de mi Giovanni. Por fortuna fue un éxito grandioso”, fue uno de los apartes del relato que hizo doña Luz Marina a Julio Sánchez Cristo en W Radio.
DATO: Este italiano, nacido en el año 1935 en Sicilia, llegó a Colombia en 1977 y se quedó viviendo en Tuluá.
Fueron 23 los años que estuvo en Colombina Giovanni, haciendo parte de la historia de esta empresa, una de las más representativas del Valle del Cauca y del país.
“En el inicio mi hija Giulia llevaba los productos al colegio, al Nazareth, donde ella estudiaba, eran aquellas muestras que apenas se iban a implementar y que estaban en plena constitución para darle su punto, probando, ensayando hasta que se logró el producto final”.
Gran recuerdo
“Él fue una gran persona, un hombre maravilloso, siempre atento, con unos valores y principios morales intachables. Nunca se le escuchó decir una mala palabra, siempre tenía esa voz de aliento para todos. No hablaba mal de nadie y le gustó mantener el bajo perfil. No le gustaba jactarse de que él era el creador de la Nucita y de otros productos», explicó su esposa.
Comprometido
“Cuando se retiró de la empresa se dedicó a la finca, donde trabajaba la tierra tieso y parejo junto al agregado. No se quedaba quieto, era muy apreciado por quienes le conocieron, ellos pueden dar fe de estas palabras. Fue una persona muy agradecida”.
Giovanni, este hombre de empresa y familia, también estuvo vinculado algún tiempo a la Unidad Central del Valle del Cauca, con el programa de idiomas, en sus inicios, enseñando italiano.
