Según la funcionaria, uno de los principales problemas es la “pobreza genética” de la población actual, que desciende de solo cuatro ejemplares traídos al país en la década de los 80. Esta endogamia ha generado malformaciones visibles, como deformaciones en la trompa, y posibles afectaciones genéticas adicionales que han llevado a varios países a rechazar su traslado.
Actualmente, la población de estos animales se estima en cerca de 200 individuos, pero proyecciones científicas advierten que, de no intervenir, la cifra podría alcanzar los 500 para el año 2030, aumentando el riesgo para la biodiversidad nacional.
La ministra señaló que el plan contempla dos modalidades: eutanasia química y eutanasia física, ambas supervisadas por equipos técnicos especializados. El costo por cada procedimiento se estima en alrededor de 50 millones de pesos, incluyendo el traslado del equipo, medicamentos y disposición final mediante enterramiento en el lugar.
Las autoridades argumentan que estos hipopótamos son considerados una especie invasora que afecta ecosistemas acuáticos y pone en riesgo especies nativas como manatíes y tortugas, lo que ha llevado al Gobierno a considerar esta medida como una acción urgente de control poblacional.
La decisión ha generado debate, mientras expertos y autoridades analizan cómo enfrentar el crecimiento de estos animales, considerados uno de los casos más inusuales de fauna invasora en Colombia.










