Según la investigación, el ataque se produjo tras una discusión porque la mujer se negó a interrumpir su embarazo. En medio del hecho, el agresor la asfixió con una bolsa plástica hasta dejarla inconsciente y luego la abandonó en el río Pantanillo, creyendo que había muerto.
La víctima fue encontrada por ciudadanos que atendieron sus llamados de auxilio y la trasladaron a un centro médico, donde ingresó con hipotermia, lesiones en la cabeza, afectaciones en el cuello compatibles con asfixia y múltiples golpes.
Pruebas médicas del Instituto Nacional de Medicina Legal y testimonios fueron determinantes para confirmar la gravedad de la agresión. La Corte concluyó que el hecho ocurrió en un contexto de violencia de género, tipificándolo como feminicidio en grado de tentativa.
Con este fallo, se cierra un proceso judicial que se extendió por más de una década y se ratifica la responsabilidad penal del condenado.










