Según información del Clarín, este clásico de la cocina internacional ha vuelto con fuerza a la escena porteña, despertando tanto admiración como curiosidad entre los comensales. Elaborado con carne fresca finamente cortada, yema de huevo —generalmente pasteurizada— y una mezcla de condimentos, el tartare se posiciona como símbolo de elegancia y técnica culinaria.
Su historia se remonta a antiguas tradiciones, pero fue el reconocido chef francés Auguste Escoffier quien lo elevó a la categoría de ícono gastronómico. Hoy, más de un siglo después, vive una nueva era dorada en la capital argentina.
Uno de los impulsores de esta tendencia es el chef Germán Martitegui, quien ha convertido el steak tartare en uno de los platos estrella de su restaurante Tegui Barra. Allí, la experiencia es todo un espectáculo: la carne se muele y se condimenta frente al comensal, resaltando la frescura y calidad del producto.
El auge del plato también ha sido impulsado por figuras mediáticas como Donato de Santis, cuyos videos degustando esta preparación se han viralizado en redes sociales, despertando el interés de nuevas generaciones.
Restaurantes de distintos estilos han adoptado el tartare en sus cartas, desde propuestas clásicas de inspiración francesa hasta versiones innovadoras con influencias internacionales. Incluso hay quienes lo reinventan en formatos inesperados, como dentro de un sándwich o con ingredientes exóticos.
Sin embargo, no todo es entusiasmo. Expertos en nutrición advierten que el consumo de carne cruda puede implicar riesgos si no se manejan estrictos controles de higiene y cadena de frío. Aun así, chefs coinciden en que, bajo condiciones adecuadas, el plato puede disfrutarse con seguridad.
Lo cierto es que el steak tartare ya no es solo una curiosidad gastronómica: es una tendencia en auge que refleja la evolución del paladar moderno. Y como ocurrió en su momento con el sushi, lo que antes generaba dudas hoy se transforma en una experie










