De acuerdo con especialistas, no solo el tiempo influye, sino también el volumen. Escuchar música durante más de una hora diaria y a niveles elevados puede generar daños progresivos e irreversibles en el oído.
La audióloga Valentina Ávila señala que el problema radica en la exposición constante, incluso en actividades cotidianas como desplazamientos o jornadas laborales, lo que a largo plazo afecta la capacidad auditiva.
Expertos advierten que, una vez se presenta la pérdida auditiva, no es posible recuperarla, por lo que la prevención es clave: limitar el uso, bajar el volumen y realizar controles médicos periódicos.
La OMS proyecta que para 2050 más de 2.500 millones de personas podrían tener algún grado de afectación auditiva si no se adoptan medidas de cuidado.










