Arévalo Rosero, quien tiene 67 años, le sirvió a la patria durante más de 25 años como integrante de la Policía Nacional, institución en la que reforzó su gusto por el deporte rey y fueron muchas las competencias que corrió llevando la bandera verde oliva y también de Tuluá, la tierra de sus amores.
Es un hombre sencillo, algo silencioso, de eucaristía, diaria y quien ha descubierto la manera de trabajar en la formación del semillero de atletas, tarea que cumple a pesar de las deficiencias y la escasez de recursos que se tienen para la práctica deportiva no solo en Tuluá sino en todo el país.
Recuerda que fue el profesor Tista Velásquez quien, tras enterarse de su jubilación, lo invitó para que se sumara al equipo del Imder.»Yo en un principio no lo había considerado hasta que contacté con el ya desaparecido Luis Bernardo Hoyos y me remitió hablar con un técnico cubano», precisa Arévalo en su diálogo con EL TABLOIDE.
Agrega que el adiestrador caribe-ño lo miró de arriba a abajo, le preguntó que pruebas había corrido y le llamó la atención que sus piernas estuvieran marcadas, razón por la cual dio el visto bueno para que el Imder lo contratara.
No es una tarea fácil
El primer reto que como entrenador del deporte base tiene, es convencer a los niños y jóvenes que esa disciplina les permitirá construir un proyecto de vida.
«La mayoría de los que llegan a la pista lo hacen pensando en caparle tiempo a las clases académicas, pero en la medida que se van adentrando se chocan con una realidad diferente, por lo que la deserción es tan alta que de un grupo de 15 queda uno en la práctica», comenta el monitor.
«Por eso mi mensaje es uno solo para ellos, es que lleguen con un buen proceso porque es la manera de abrir puertas. Por ejemplo, este es un deporte y ahora en Colombia se exige que el estudiante tenga las bases adquiridas en el proceso formativo», agrega.
Para Arévalo Rosero la iniciación es muy difícil porque se carece de los implementos necesarios, los padres hacen grandes esfuerzos y en ocasiones o casi siempre el Estado se queda corto y ante las peticiones reciben respuestas negativas por lo que muchos no vuelven a las prácticas.
Se necesita un estadio
“El atletismo es la base para muchas disciplinas, un ciclista corre, un patinador corre, porque hace parte de la preparación física de cada deporte, por eso es una necesidad que Tuluá tenga una pista o un estadio de atletismo autónomo, pues la del estadio 12 de Octubre no es ni siquiera reglamentaria», comenta el adiestrador tulueño.
«Cuando el alcalde Jonh Jairo Gómez habló de la Ciudadela Deportiva de Occidente pensamos que allá se proyectaría una nueva pista de atletismo pero optaron por la de patinaje, ojalá que a futuro la consideren pues el potencial del atletismo de Tuluá está en la zona noro-ccidental», asegura el técnico tulueño.
Hay que articular acciones
Los ejercicios de atletismo permiten regular fácilmente la carga con un aumento gradual de las exigencias, fortalecen y mejoran las funciones de los órganos internos, en primer lugar, los sistemas cardio-vascular, respiratorio y nervioso central y por esa razón es fundamental la iniciación de la actividad física en las escuelas con los niños, enfocando principalmente en mejorar la fuerza y resistencia, sin olvidar la velocidad y el dominio del cuerpo.
«El entrenamiento regular es fundamental para adquirir la condición física necesaria en la práctica de cualquier disciplina» enfatizó el profesional.