por: El Tabloide · 17 agosto, 2015
Hace unos días, en uno de los tantos foros que se dan en la red social Facebook, participé dando mi opinión frente a lo que debe ser el papel de los concejales que resulten electos el 25 de octubre.
Y mi comentario surgió al leer las propuestas por demás interesantes de uno de los aspirantes, propuestas que algunos rebatieron argumentando que serían irrealizables si el susodicho no llegaba a la coalición de gobierno del alcalde que resulte electo.
Como periodista que desde hace veinte años he seguido de cerca el trabajo el devenir político y administrativo de Tuluá y la región creo que el desgaste de organismos como el Concejo y la Asamblea Departamental radica que se convirtieron en figuras decorativas pues la primera decisión que toman luego de elegir sus juntas directivas es darle facultades amplias al mandatario de turno para que tome decisiones de acuerdo con sus expectativas.
Al acceder a las pretensiones del burgomaestre, tanto concejales como diputados se quedan sin dientes y sus debates se limitan a un “control político” que dicho de otra manera se convierte en saludos a la bandera porque ni siquiera proceden las mociones de censura que podrían aplicar a los funcionarios que no cumplen con su tarea.
Mi teoría es simple. Si alguien sale electo concejal o diputado y tiene capacidad de debate, es estudioso, analítico y tiene criterio, no necesita estar bajo las sombra de coaliciones amañadas y llenas de vicios para brillar, puede abrirse paso y con la libertad que le concede la democracia podrá ejercer veeduría real y efectiva a las acciones del administrador de turno.
Además quién dijo que un concejal o diputado con capacidades no puede hacer gestiones ante las instancias nacionales, regionales e internacionales para jalonar recursos que redunden en beneficio de toda la comunidad.
Hacerse elegir para esperar si el candidato que acompañó en la contienda y luego acomodarse en la coalición es la actitud mas mediocre que alguien que se hace llamar líder o dirigente puede asumir.
Qué tal si los concejales y diputados que salgan electos en octubre dan la primera muestra de independencia cuando deban elegir por mandato de la Ley a los personeros y contralores en los municipios y departamentos, tomen su propia decisión y lleven a esa posición a personas capaces y con una hoja de vida digna del cargo y se aparten del guiño del mandatario que en ocasiones por pagar favores políticos los lleva a incurrir en errores que en algunos casos derivan en consecuencias lamentables que incluso truncan la carrera política.
cahucagrande@yahoo.es



