por: El Tabloide · 1 agosto, 2017
…Sería fácil hacer grupitos selectos de seguidores de Jesús, desechando gran cantidad de personas que no son…”.
“Dijo Jesús a sus discípulos: sucede con el Reino de los Cielos lo que sucedió cuando unos pescadores echaron su red en el lago y recogieron toda clase de pescado. Cuando estuvo llena, la sacaron a la playa, se sentaron y reunieron el pescado bueno en canastos y el malo lo tiraron” Mateo 13,47-48
Jesús quiere que su auditorio comprenda qué es el Reino de Dios y cuál es su sentido, de ahí que procure explicarlo todo con parábolas.
A ésta de los pescadores le preceden la del tesoro escondido y la perla fina, que quien les encuentra vende todo lo que tiene para adquirir eso que es tan valioso, y que vamos a entender que es el Señor y su Reinado que implica que vendamos todo y hagamos la gran inversión en Él, que es quien da sentido a la vida.
La parábola de los pescadores que echaron la red nos permite comprender que vivimos en medio de realidades humanas bien diversas: los que creen y siguen al Señor, los que no les importa la fe y viven a su manera, los pacíficos que hacen el bien y los violentos que lastiman y destruyen, los amigos y los enemigos, los humildes y los prepotentes, y ahí en medio de todas estas personas estamos convocados a ser testigos del Reino, que es el mismo Señor y que nos lleva a un estilo de vida según sus enseñanzas.
Sería relativamente fácil hacer grupitos selectos de seguidores de Jesús, desechando una gran cantidad de personas que no son, no piensan o no actúan como nosotros, y sin embargo, se trata de entender que estamos juntos en esta realidad de la vida misma, que todos somos llamados a participar del Reino de Dios y que en últimas cada uno es quien se ubica ante él, pues la respuesta es personal e implica una gran responsabilidad terrenal y pero con sentido de salvación.
Ahora bien, se trata de encontrar lo que da sentido a la vida y a la fe y comprender algo que nos enseñaba el Papa Juan Pablo II: “el discípulo de Jesús no es alguien que ha dejado, sino alguien que ha encontrado algo muy valioso” y esto no es otra cosa que el Reino de Dios, el mismo Señor Jesucristo, en quien debemos hacer la gran inversión.





