por: El Tabloide · 10 agosto, 2015
Para mí que soy un tulueño con el ombligo enterrado en la casa de mi tío Fabio allá en el barrio El Porvenir, resultó emocionante recibir por gentileza de la Cámara de Comercio de Tuluá, el libro Región Activa que recoge en cada una de sus páginas la historia de siete décadas de esta Villa de Céspedes y la región circundante.
La verdad es grato ver cómo este municipio ha superado todas sus adversidades y con base en la tenacidad de sus gentes ha cimentado su desarrollo.
Cada artículo consignado en la muy bien lograda publicación es una invitación a recordar lo que somos y lo mas importante, recordar de dónde venimos y pensar hacía dónde vamos.
El encontrarme con los escritos de Gustavo Álvarez Gardeazábal, las remembranzas de Ramiro Escobar Cruz, la experiencia de vida del médico Jorge Saúl García Mendieta y recordar el día en que nuestra calle Sarmiento cambió de sentido vial, me llevó a plantearme una vez mas el porqué los nativos de este paraíso o los que se vuelven tulueños por adopción, carecen de eso que los sociólogos llaman sentido de pertenencia, amor por la patria chica. ¿Qué estaremos haciendo mal?
Desde mi punto de vista, que obviamente puede ser distinto al suyo como lector de estás líneas, creo que el problema tiene su origen en la formación que se imparte hoy desde la familia pasando por la escuela.
Pocos padres de familia le hablan a sus hijos con amor de su terruño, porque desconocen su historia, sus sitios de interés y sus personajes por solo citar algunos ejemplos.
Deberían existir en Tuluá, dentro del plan curricular, unas clases periódicas donde le enseñen al niño de hoy qué importancia tiene y porqué está ligada a la historia de Tuluá la vieja casona de la calle 26 con carrera 26, quién y qué hicieron personajes como Juan María Céspedes Vivas o Enrique Uribe White para mencionar algunos que pueden parecer irrelevantes pero que ayudaría a las nuevas generaciones a conocer la historia de su pueblo y con esas bases construir el futuro.
Creo también que la Cámara de Comercio, en sus setenta años, debería de forma conjunta con la Administración Municipal y demás instituciones del sector privado, medios de comunicación y todo aquel que quiera sumarse, liderar una gran campaña de tulueñismo que fortalezca el amor de los ciudadanos hacia su terruño.
Y esa campaña se me ocurre debería empezar por instalar las placas que le indiquen a los visitantes e incluso a los propios tulueños en qué dirección se encuentra o marcar los sitios de interés con una pequeña descripción del porqué es importante el inmueble o lugar.
Renovando mi gratitud a las directivas de la Cámara de Comercio de Tuluá les dejo esta propuesta a la que le sumaría el diseño con el nuevo gobierno que se instale a partir del 1 de enero de 2016 de una campaña de cultura ciudadana con resultados medibles y que no se limite a pequeñas jornadas. Tuluá la necesita y se la merece.
cahucagrande@yahoo.es



