por: El Tabloide · 14 diciembre, 2015
Los expertos en lingüística definen el libre albedrío o libre elección como la creencia de aquellas doctrinas filosóficas que sostienen que los humanos u otros animales, tienen el poder de elegir y tomar sus propias decisiones.
Traigo a colación esta definición para referirme a la situación que viven por estos días instituciones como la Fiscalía General de la Nación y la Policía Nacional, dos organismos cuyas cabezas visibles están cruzando el Niágara en bicicleta como consecuencia de los múltiples escándalos que los rodean y quienes en un acto de suma terquedad siguen aferrados a sus cargos en momentos en que todos esperan que den un paso al costado.
En el caso de Eduardo Montealegre, viene de tumbo en tumbo casi desde su designación pues se le vinculó como asesor de la desvalijada EPS de Salucoop, luego le dio por exponer al escarnio público a la actriz Carolina Sabino por un caso de aborto consentido, luego se dieron a conocer los contratos de Natalia Springer y de repeso, para hacer mas grande el escándalo, la condecoró por su invaluable aporte a los equipos de investigación del equipo de la Fiscalía.
El caso del general Palomino no es menos grave.
Un hermano suyo está inmerso en una serie de investigaciones por malas actuaciones, un patrullero, (tulueño por demás) lo puso en jaque por el tema de los ascensos, La FM de RCN dejó entrever supuesto enriquecimiento ilícito, chuzadas a periodistas y líderes de opinión del país y para rematar un coronel denunció que el general le había acosado sexualmente cuando era teniente de la institución verde oliva.
En Colombia, donde la frase de que nadie es culpable hasta que se demuestre lo contrario, es necesario que los dos personajes en mención y todos aquellos que estén en condición similar deberían tener una pizca de dignidad y apartarse del cargo para que las investigaciones avancen y el país conozca la verdad y la denuncias no se vayan a convertir en auténticos saludos a la bandera.
Se debe ahondar en las investigaciones y la comisión de la verdad que conformó el presidente Juan Manuel Santos proceder a entregar resultados contundentes sobre lo que está pasando y se aclare el panorama de la institución encargada de velar por la seguridad de los colombianos.
Tanto el general Palomino como el fiscal Montealegre hicieron uso del libre albedrío y por ende deben tener un acto de responsabilidad con el país y actuar coherentemente con sus investiduras y dejar los cargos para que opere la justicia y esa manera recuperar la credibilidad de una ciudadanía que cada día es mas escéptica sobre la institucionalidad del país.
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