El hantavirus es una enfermedad transmitida principalmente por roedores. El contagio ocurre al inhalar partículas provenientes de orina, saliva o excrementos de estos animales, especialmente en lugares cerrados o contaminados.
Aunque la transmisión entre personas es extremadamente rara, expertos analizan si en este caso pudo haberse presentado una propagación excepcional dentro del crucero, debido a las condiciones de cercanía y espacios cerrados a bordo. La principal hipótesis apunta al virus Andes, una cepa presente en Sudamérica.
Según la OMS, el periodo de incubación puede ir de una a ocho semanas, lo que abre la posibilidad de que algunos pasajeros se hayan contagiado antes de embarcar en Argentina.
Entre los síntomas más comunes están fiebre, dolor muscular, fatiga y dificultades respiratorias, aunque en los casos graves puede derivar en complicaciones pulmonares severas y la muerte.
Actualmente no existe una vacuna ni tratamiento específico contra el hantavirus, por lo que la atención médica se enfoca en el manejo de síntomas y soporte clínico.
Mientras avanzan los análisis, los pasajeros del crucero permanecen bajo vigilancia sanitaria. Por ahora, las autoridades descartan un brote masivo y consideran que se trataría de una situación aislada.










