Según el reporte del Centro de Predicción Climática, las condiciones neutrales del ENSO se mantendrán durante abril-junio, pero desde mayo-julio comenzará una transición progresiva hacia El Niño, con altas probabilidades de extenderse hasta finales de año.
Expertos advierten que este fenómeno podría traer sequías prolongadas, reducción en los niveles de los embalses, aumento en tarifas de energía y presiones sobre el precio de los alimentos, especialmente en países como Colombia, donde más del 60 % de la generación eléctrica depende de hidroeléctricas.
El calentamiento acelerado del océano Pacífico ya muestra señales preocupantes: la temperatura subsuperficial ha aumentado durante cinco meses consecutivos, una condición típica antes de episodios intensos de El Niño.
Especialistas recuerdan que fenómenos similares, como los de 1997-1998 y 2015-2016, provocaron en Colombia crisis energéticas, disminución de lluvias y afectaciones severas en la agricultura, por lo que insisten en que el país debe prepararse con anticipación ante un escenario climático de alto impacto.









