La decisión se produjo tras estudiar una demanda que buscaba anular el resultado, bajo el argumento de supuestas irregularidades en el conteo de votos y posibles modificaciones en el registro de algunos senadores. Sin embargo, la Sección Quinta concluyó que no se logró demostrar ninguna de estas acusaciones.
Según el fallo, la votación —que terminó con 49 votos por el “No” y 47 por el “Sí”— cumplió con todos los requisitos legales, incluyendo el quórum, los tiempos reglamentarios y los principios de publicidad y transparencia.
El alto tribunal también analizó casos puntuales que generaron controversia. Determinó que la diferencia entre el número de congresistas presentes y los votos emitidos obedeció a que algunos senadores se retiraron antes de la votación o decidieron no participar. Asimismo, descartó que el voto del senador Edgar Díaz hubiera sido alterado.
En el caso de la senadora Martha Peralta, se estableció que, aunque estuvo presente en la sesión, abandonó el recinto antes de iniciarse la votación, por lo que no ejerció su derecho al voto por decisión propia.
Con esta decisión, el tribunal no solo ratifica el resultado del Senado, sino que cierra la puerta a repetir la votación, dejando sin efecto la posibilidad de revivir la consulta popular con la que el Gobierno buscaba impulsar varias de sus reformas.











