El fenómeno, que se extiende desde Nuevo México hasta Nueva Inglaterra, combina intensas nevadas, hielo y temperaturas extremas que amenazan con colapsar servicios básicos.
El National Weather Service advirtió sobre una “tormenta de hielo catastrófica” desde el este de Texas hasta Carolina del Norte, con acumulaciones que podrían generar daños comparables a los de un huracán. En estados como Arkansas, Kansas y Oklahoma ya se reportan varios centímetros de nieve, mientras que en el norte del país las sensaciones térmicas han descendido hasta los -40 °C.
En New Jersey, la mañana de este martes 24 de febrero, amaneció con cerca de 10 centímetros de nieve acumulada, complicando la movilidad y obligando a intensificar las labores de limpieza en carreteras y zonas residenciales.
El impacto en el transporte aéreo ha sido masivo. Según la plataforma FlightAware, miles de vuelos fueron suspendidos entre sábado y domingo, afectando rutas nacionales e internacionales. En paralelo, más de 95.000 usuarios quedaron sin energía, con Texas y Virginia entre los estados más golpeados.
La Federal Emergency Management Agency activó equipos de búsqueda y rescate y distribuyó millones de raciones de comida, mantas y generadores. Varios estados declararon emergencia para acceder a recursos federales.
Las autoridades han pedido a la ciudadanía evitar desplazamientos innecesarios, mientras el sistema avanza hacia el noreste, donde podría dejar hasta 30 centímetros de nieve en ciudades como Washington, Nueva York y Boston. La recuperación, advierten expertos, podría tardar días debido al peso del hielo sobre redes eléctricas y árboles.










