por: El Tabloide · 1 agosto, 2016
“Sueños que favorecen la imaginación y la creación”.
He tenido en mi vida varios afortunados momentos y muchos de ellos tienen que ver con el goce y disfrute de diversas bibliotecas. Siendo niño tuve la fortuna de inaugurar el espacio infantil que abrió, finalizando los años cincuenta, la Biblioteca Luis Ángel Arango en Bogotá. Años después, estudiante de bachillerato en el Colegio Salesiano de Tuluá, mi entonces acudiente, mi pariente Hernán Moreno Ortiz, puso a mi disposición su selecta librería con la que matizaba mis horas de tedio en las obligatorias horas de estudio con las que los curas de don Bosco desesperaban a sus estudiantes de internado. Y ya en la senda universitaria tuve el privilegio de disfrutar de la amistad de Germán Cardona Cruz quien me confió bellos tesoros librescos de su asombrosa biblioteca que en verdad se acercaba al tan mentado paraíso borgiano.
Y de estas horas de regocijo no es ajena la Biblioteca Daniel Potes Lozano, mejor conocida como Biblioteca Pública de Tuluá, ya que desde allí llevamos a cabo la apasionada agitación cultural que un puñado de residentes en la ciudad nos propusimos en 1978 y que llamamos la Fundación Cultural Tuluá, de la que hacia parte su directora Yolanda Quintero Alzate.
Hoy, la Biblioteca de Tuluá, bajo la dirección de Norman Muñoz Vargas, vuelve a liderar en la ciudad un permanente quehacer artístico y cultural que continua y dinamiza los senderos marcados por la citada Quintero Alzate y que en virtud de su paciente y percistente trabajo se ha ganado el reconocimiento de los entes departamentales y nacionales de cultura. Muñoz Vargas, con su nadadito de perro, ha logrado consolidar proyectos tan importantes como Palabra Tuluá que ofrece toda una gama de actividades concernientes a la poesía y a la literatura, vinculando un público diverso y a instituciones educativas municipales, y el Bibliocine, que funciona como un festival del séptimo arte y que lo llevó a ser invitado, entre por lo menos sesenta postulantes, a un taller internacional que sobre el tema de festivales de cine independiente, agenció el Ministerio de Cultura del 11 al 16 de julio del año en curso.
Por eso es importante celebrar los cincuenta años de una institución que fruto del empeño de personas como Carlos Alberto Potes, Germán Cardona Cruz, Oscar Londoño Pineda y Beatriz Uribe de Borrero, tiene desde el 30 de julio de 1966 en la gobernación de Humberto González Narváez la sede del Parque Céspedes desde donde se propician los mejores sueños que favorecen la imaginación y la creación, en una ciudad habituada a las peores pesadillas.





