Según un análisis de CNN, una de las principales razones es que en Perú los ciudadanos votaron el mismo día para elegir presidente, senadores, diputados y representantes al Parlamento Andino, además de contar con 35 candidatos presidenciales. En Colombia, en cambio, la jornada electoral estuvo dedicada únicamente a la elección presidencial, ya que los comicios legislativos se habían realizado meses antes.
Al proceso peruano también se sumaron retrasos en la entrega del material electoral, la apertura tardía de algunas mesas y un elevado número de actas impugnadas, lo que obligó a extender las labores de escrutinio.
Expertos consultados señalan que la inestabilidad política que ha vivido Perú durante la última década y la desconfianza en las instituciones también han influido en la complejidad del proceso. Además, tanto en Perú como en Colombia se presentaron denuncias de presuntas irregularidades electorales, aunque sin pruebas concluyentes.
Pese a las diferencias, los analistas coinciden en que ambos países enfrentan escenarios de alta polarización política y elecciones muy reñidas, factores que han incrementado la expectativa sobre los resultados.
Entretanto, el conteo de la segunda vuelta en Perú sigue siendo voto a voto. Con más del 95 % de las actas escrutadas, el candidato Roberto Sánchez mantiene una ligera ventaja sobre Keiko Fujimori, aunque todavía faltan por contabilizar buena parte de los votos provenientes del exterior y resolver actas observadas, por lo que la definición continúa abierta.