El operativo, ejecutado por el Ejército Mexicano en Tapalpa, Jalisco, con apoyo de inteligencia estadounidense, dejó siete presuntos integrantes del grupo criminal muertos —incluido su líder—, dos capturados y la incautación de armamento de alto poder y vehículos blindados.
Jalisco sigue siendo el epicentro de la violencia. En Guadalajara y otros municipios se reportaron vehículos y comercios incinerados, suspensión de clases y cancelaciones aéreas hacia destinos como Puerto Vallarta. El gobernador Pablo Lemus ordenó la suspensión de actividades presenciales, mientras la presidenta Claudia Sheinbaum pidió calma y aseguró coordinación entre los distintos niveles de gobierno.
La alerta trascendió fronteras. La Embajada de Estados Unidos instó a sus ciudadanos a resguardarse ante “operativos de seguridad en curso y actividad criminal”, y su personal trabajará de forma remota. Ocho estados suspendieron clases, entre ellos Michoacán, Guanajuato y el Estado de México.
Por su parte, el consulado de Colombia en Guadalajara suspendió servicios y recomendó a los connacionales permanecer en sus lugares de alojamiento.
Aunque algunos bloqueos han sido desactivados, las autoridades mantienen despliegues federales y estatales para recuperar el control total. Analistas advierten que la muerte del capo podría derivar en una fragmentación del CJNG y una eventual guerra interna por el poder, lo que prolongaría la inestabilidad en el corto plazo.











