En Francia, las protestas han dejado comercios saqueados, vehículos incendiados y choques con la Policía. Ante los disturbios, el Gobierno anunció toques de queda parciales y localizados en sectores específicos durante la noche, además de restricciones a las manifestaciones en París. El primer ministro, Sébastien Lecornu, advirtió que podría recurrir a medidas más amplias si la situación se agrava.
En Portugal, miles de personas marcharon en Lisboa para denunciar el aumento de los alquileres y unos salarios que consideran insuficientes frente al costo de vida. Las movilizaciones se suman a las protestas por la crisis habitacional que también se han presentado en España.
Italia enfrenta manifestaciones por los bajos salarios, el deterioro de los servicios públicos y el costo de vida. Tras los disturbios registrados en Milán, el Gobierno de Giorgia Meloni anunció medidas para reforzar la seguridad y prevenir nuevos actos violentos.
En Albania, las protestas exigen la renuncia del primer ministro Edi Rama y reclaman soluciones a la corrupción, las condiciones de las universidades y el costo de las matrículas. Los enfrentamientos con la Policía han marcado varias jornadas de movilización.
Por su parte, en Bélgica, estudiantes han salido a las calles para rechazar el aumento de las matrículas universitarias, en medio de choques con las autoridades.
Aunque cada país enfrenta problemas particulares, el malestar económico y la percepción de falta de respuestas gubernamentales aparecen como factores comunes. Las movilizaciones mantienen abierto el debate sobre cómo atender las demandas ciudadanas sin agravar la tensión social.



