por: El Tabloide · 15 diciembre, 2016
Monseñor José Roberto Ospina Leongómez ha venido imprimiéndole un nuevo dinamismo a la Diócesis de Buga, una impronta propia…”
Acompañamos a monseñor José Roberto Ospina Leongómez a la presentación del libro sobre los cincuenta años de la Diócesis de Buga en el hermoso claustro del seminario Los Doce Apóstoles (antiguo colegio de La Enseñanza) y allí se recordó la obra de los tres predecesores: Julián Mendoza Guerrero, Rodrigo Arango Velásquez y Hernán Giraldo Jaramillo. Del primer obispo guardo un entrañable recuerdo, toda vez que a instancias de mi grande amigo, el ex alcalde de Darién y sacerdote Federico Arroyave, llegué hasta donde monseñor Julián a cumplirle una petición, montarle una obra de teatro con tema religioso que condenaba la planificación familiar, política auspiciada por el estado desde Bienestar Familiar. La obra se montó con jóvenes estudiantes y se presentó exitosamente en un Encuentro Juvenil Diocesano en el municipio de Trujillo, en plena época de violencia política y de Leonardo Espinosa. Siempre comento en tertulias de amigos que monseñor Julián Mendoza Guerrero era lo más parecido al generoso personaje de Víctor Hugo en “Los Miserables”, el Obispo de Vigne, Monseñor Bienvenu, el santo solidario y amigo de los pobres, quien le cambió la vida a Jean Valjean.
La diócesis de Buga, como se sabe, nació de la Bula Papal (Pablo VI) Apostólico muneri en 1965, una fecha tardía si se quiere, porque Buga como ciudad fundacional de Colombia cual Cartagena, Popayán y Bogotá, debió de tener un gobierno eclesial desde la época de la colonia, no fue así, por el férreo control político y religioso que desde Popayán se ejercía en todo el territorio del gran Cauca. Tan es cierto lo anterior que la Diócesis de Cali solo se vino a constituir en 1910, casi al tiempo con el nacimiento de esta ciudad como capital del departamento y el arrebatamiento a Buga de ese honor administrativo, concedido pocos años atrás por el Presidente de la República Rafael Reyes y quien para el efecto mandó a construir un palacio gubernamental, donde hoy funcionan la Fiscalía y el Palacio de Justicia, palacio cuya remodelación se hizo a través de una Ley de Honores gestionada por el parlamentario Camilo Arturo Montenegro, a petición de quien esto escribe.
Monseñor José Roberto Ospina Leongómez ha venido imprimiéndole un nuevo dinamismo a la Diócesis de Buga, una impronta propia, ha resucitado la librería de la carrera catorce con calle quinta, una obra que con tanto esmero protegió el ya mencionado Julián Mendoza Guerrero, donde conocimos tantos autores desconocidos y universales como el jesuita Pierre Teilhard de Chardin, constructor de una nueva teología respecto de la evolución y la ciencia. Reconocimiento también al padre rector del Seminario, Rodrigo Gallego Trujillo, compilador y escritor del libro sobre los cincuenta años de la Diócesis, así como a su diseñador, seminarista Yeison Iván Zuluaga. Felicitaciones.



