Arrancaba el segundo semestre de 1986 y se sentía entre los amantes del fútbol el aroma del Mundial de México, donde de la mano del inolvidable Diego Armando Maradona la Selección Argentina alzó su segundo trofeo orbital. Por esas calendas, EL TABLOIDE apenas llegaba a su edición 333 y su valor comercial era de 40 pesos colombianos y justamente en esa edición en foto de portada se entregó la noticia del Museo Vial Peatonal para Tuluá.
En ese momento el inspirador del proyecto, Ángel Eduardo Bernal Esquivel, logró que pintores y artistas plásticos de todo el país se vincularan al ambicioso proyecto cultural instalando a lo largo de las orillas del río Tuluá, desde el puente Juan María hasta el Puente Negro, varias de las obras, logrando de esta manera que Tuluá se sumara a Manizalez y Roldanillo como los municipios donde las obras de arte se sacaron de las galerías para colgarse en los espacios públicos.


De acuerdo con Ángel Eduardo Bernal Esquivel, gestor del proyecto, la idea se puso a rodar porque había un compromiso de la administración de la época, en cabeza del médico Ernesto León Cuadros, de arroparlo, pero tal cosa no se dio y el deterioro se empezó a sentir.
Un nuevo intento
En medio de la decepción, al ver el desarraigo mostrado por el gobierno, Bernal Esquivel inició una nueva aventura y a los artistas nacionales que tomaron parte en la fase uno se sumaron varios internacionales para darle realce a la propuesta hecha una realidad.
Ya por esos días, los destinos del municipio eran regidos por Aymer Arango Murillo y se conformó una especie de comité cívico que se encargaría del acto inaugural del Museo Vial Internacional, que consistió en la ubicación de varia esculturas en el Parque Bolívar, hoy día Lineal Céspedes, la orilla del río y la zona verde contigua a la Unidad de Saneamiento que los tulueños, por la forma de la figura, bautizaron como el parque de «La teta», el cual se convirtió sin querer en punto de referencia geográfica.
Una buena parte de los artistas latinoamericanos que atendieron el llamado de Ángel Eduardo Bernal han fallecido, varios de ellos esperando que fuesen restauradas.
Una curiosidad
Aunque Tuluá es una ciudad intermedia se podría decir que tiene dos diplomáticos sin carrera, uno de ellos es Hector Fabio Silva, que se autodenominó el embajador de Tuluá en España y, el otro, Ángel Eduardo Bernal Esquivel, pero a diferencia de Silva el suyo fue designado por Acuerdo del Concejo Municipal como Embajador permanente y plenipotenciario para asuntos de la cultura ante la República de Colombia y la Comunidad Internacional, desde el 6 de diciembre de 1991.

Para algunos entendidos en la materia, esa figura de la cual no existe un antecedente legal ha hecho compleja la posibilidad de intervención al ente municipal, pues el artista tulueño aplicó la autoría intelectual del museo, lo que de alguna manera le da la característica de privada pero instalado en un espacio público.
En el año 2022, EL TABLOIDE hizo un informe gráfico del museo que evidenció el desgaste de las obras.
En ese momento, el artista contactado por EL TABLOIDE indicó que, aunque el museo está sobre un espacio público, las obras son de su propiedad y por tanto cualquier intervención que se haga deberá tener su aval y supervisión.
Y precisó en ese momento, que si el municipio quería desmontar las obras, estaría dispuesto, pero no hizo claridad cuánto le costaría ese proceso al ente territorial.