por: El Tabloide · 18 abril, 2016
Analizando un poco acerca de la educación, en nuestro país, es fácil encontrar una cantidad de estudios acerca de la evolución educativa tratando de hallar un plano teórico que logre explicar los factores que identifiquen los problemas de los resultados académicos por parte de nuestros estudiantes; estudios que contrastan enormemente con la realidad.
En el escenario de un salón de clases, se palpa a diario la triste realidad de nuestro mundo educativo. El concepto de enseñanza-aprendizaje ha venido en un declive como bola de nieve que en cada periodo se vuelve más grande y difícil de controlar, negándonos a aplicar aunque si reconociendo que el aprendizaje es de carácter evolutivo, ya que lo que se aprende en un año lectivo es requisito fundamental para los subsiguientes, y bajo esta fundamentación estamos dando paso al fenómeno de la mediocridad en nuestra sociedad académica.
¿Qué pasa entonces con nuestra educación? ¿Por qué la apatía frente a las matemáticas y la comprensión lectora, como puntos neurálgicos, de nuestros educandos? Es muy común encontrar que el docente de matemáticas, por dar un ejemplo, encuentre vacíos enormes en conceptos básicos, y con asombro escuchar preguntas de estudiantes ya próximos a graduarse como: ¿qué es un cociente o una variable? ¿Qué es una ecuación? ¿Cómo se despeja la X? conceptos que a luz de los programas académicos actuales deben estar supremamente claros desde el grado 8 y desde allí utilizados con frecuencia en su futuro académico inmediato.
¿Será que la capacidad de razonar se encuentra totalmente dormida? El estudiante del hoy por hoy todo lo quiere encontrar hecho (copiar-pegar), los mayores logros con el mínimo esfuerzo.
Tenemos la fallida idea de que si no somos buenos en matemáticas no lo somos para ninguna otra área, y por lo tanto no somos inteligentes.
Desde el año 1983 Howard Gardner profesor de la Universidad de Harvard promueve un modelo de concepción de la mente: la teoría de las inteligencias múltiples.
La teoría del profesor Gardner afirma que un niño que aprende a multiplicar fácilmente no necesariamente tiene que ser más inteligente que otro que tenga dificultades para retener de memoria las tablas de multiplicar.
Al niño que le cuesta más tiempo perfeccionar esta tarea podría ser capaz de aprender a multiplicar a través de otra manera y, podría ser excelente en otras tareas fuera de las matemáticas, o incluso podría estar viendo y entendiendo la multiplicación a un nivel más profundo.
El profesor Gardner cree que el propósito fundamental de la escuela… “debería estar en desarrollar todas las inteligencias y ayudar a las personas a alcanzar metas que sean apropiadas para su inteligencia (la cual tengan más desarrollada)”.




