El mandatario cuestionó que durante dos meses no se aprobara ningún proyecto, calificando al Concejo como “una de las mesas directivas más inoperantes en la historia” del municipio. Además, aseguró que se cerró el periodo sin avances, pese a la realización de 50 sesiones ordinarias financiadas con recursos públicos.
Vélez Román afirmó que iniciativas para atender necesidades urgentes permanecen represadas y lanzó un duro mensaje a los concejales, preguntando si querían ser recordados como impulsores del progreso o como “sepultureros de los proyectos”.
La respuesta llegó de inmediato por parte del presidente del Concejo, Denny Mejía Martínez, quien defendió la independencia de la entidad y señaló que los proyectos radicados por la Administración, valorados en más de $31.000 millones, llegaron sin anexos ni información completa.
Además, varios concejales señalaron que esta habría sido la primera sesión ordinaria del año a la que asistió el alcalde, hecho que también generó comentarios durante la jornada.
Según explicó, uno de los proyectos por $6.000 millones relacionado con el intercambiador vial ya superó el primer debate, mientras otros quedarían pendientes para eventuales sesiones extraordinarias.
Durante la plenaria también se vivieron momentos de tensión entre concejales, con interrupciones y fuertes cruces verbales. Mejía insistió en que no se trata de inoperancia, sino de rigurosidad para evitar aprobar iniciativas sin el debido estudio técnico y jurídico.
El choque deja en evidencia la fractura política entre la Alcaldía y el Concejo en medio de decisiones clave para el futuro de Tuluá.










