Según el análisis científico, estas moléculas ayudan a regular procesos como el sueño, el apetito, la memoria, el dolor, el estado de ánimo, la fertilidad y la respuesta del sistema inmune. A diferencia del THC de la planta Cannabis sativa, los endocannabinoides no producen efectos psicoactivos.
Los expertos explican que estas sustancias actúan sobre receptores ubicados en el cerebro y en células inmunológicas, funcionando como un sistema natural de equilibrio dentro del cuerpo. Cuando existe un desajuste en su producción, podrían aparecer trastornos como migraña, ansiedad, fibromialgia, obesidad o enfermedades inflamatorias.
Además, estudios recientes indican que la sensación de bienestar después del ejercicio, conocida como “runner’s high”, estaría relacionada con estos compuestos y no únicamente con las endorfinas, como se creía antes.
Los científicos consideran que comprender mejor este sistema podría abrir la puerta a nuevos tratamientos para enfermedades neurológicas, dolor crónico y trastornos autoinmunes.










