Rodríguez Orejuela, de 82 años, cumple una condena de 30 años en la Federal Correctional Institution Big Spring, tras declararse culpable en 2006 por narcotráfico y lavado de dinero, luego de ser extraditado desde Colombia en 2005.
Según la solicitud presentada ante la Corte de Distrito de Estados Unidos para el Distrito Sur de Florida, el exnarcotraficante padece demencia vascular avanzada y daño cerebral irreversible producto de múltiples infartos cerebrales.
De acuerdo con el documento, Rodríguez Orejuela presenta episodios de desorientación severa: cree estar en Colombia, pide taxis para viajar a Bogotá, piensa que huye de las autoridades y sufre delirios paranoides, convencido de que otros reclusos intentan envenenar su comida.
Los informes médicos también indican que el exjefe del narcotráfico ya no puede cuidar de sí mismo, olvida tomar medicamentos y requiere supervisión constante, además de presentar dificultades para comprender evaluaciones realizadas en inglés.
Aunque la solicitud de liberación fue inicialmente rechazada por el sistema penitenciario, su defensa insiste en que mantenerlo en prisión ya no cumple un propósito legal ni humanitario, tras haber cumplido más de 22 años de condena.
La decisión ahora queda en manos de un juez federal, quien evaluará si su edad, el deterioro de su salud y el tiempo cumplido justifican una liberación por razones humanitarias. Sin embargo, la gravedad de los delitos cometidos y su rol como líder del cartel de Cali podrían pesar en contra de la solicitud.











