por: El Tabloide · 15 febrero, 2016
Nada les duele mas a los colombianos que el gobierno les meta la mano al bolsillo, y por esta razón es que cada vez que se anuncia una reforma tributaria los gritos al cielo claman justicia si tenemos en cuenta que son los candidatos que hoy ocupan cargos de alto nivel oficial quienes siempre aseguran que no habrá nuevas alza en los impuestos.
Pero lo cierto es que el pueblo en general se convierte el “paganini” en los casos urgentes que se presentan al gobernante de turno y así sucede actualmente cuando el dólar sube sin contemplaciones, mientras el principal generador de recursos del país, como es el petróleo, está en picada y asusta inmensamente a los funcionarios responsables de la política económica.
Ahora bien, vale la pena preguntarse seriamente si los subsidios tienen ventajas al aplicarse escalonadamente a los estratos 1, 2 y 3 considerados los de mayor vulnerabilidad en el territorio nacional.
Porque a veces creemos que los gobiernos recientes se han sobrepasado en aplicar normas supremamente paternalistas para equilibrar el ingreso de los menos favorecidos por la fortuna que no se les brinda ninguna clase de seguridad en empleo y educación de primera calidad y otras necesidades básicas que obedecen principalmente a la inequidad económica y social.
Hacemos estas consideraciones al observar ahora que el gobierno anuncia para obligar a hacer uso racional del agua el cambio de número de metros cúbicos, limitando la liberalidad del consumidor que desafortunadamente no tiene conciencia plena de esta urgente necesidad del ahorro del vital líquido sin el cual no podríamos subsistir puesto que dependerá del clima de cada área territorial y de cada uno de los estratos de menor rango en que está dividido el pueblo, la cantidad de agua que está obligado a consumir y si de pasar este límite será castigado según lo acuerde la Comisión de Agua y Saneamiento Básico.
Nos parece justo, aunque tardío, porque el plan se aplicará durante los años 2016, 2017 y 2018 hasta llegar al consumo ideal, para que el golpe no sea tan duro y sea menos doloroso posible, mientras que la gente aprende de una vez por todas que el agua cuesta, que es un recurso que se agota y debe obedecer las recomendaciones sugeridas por las autoridades competentes para evitar su despilfarro.
A veces pensamos que al pueblo colombiano se le ha vendido la idea de que somos un país rico en recursos hídricos, bañado por dos mares y en consecuencia tenemos agua de sobra, hasta para botar en piscinas gigantes, lavar vehículos en las calles y a orilla de los ríos, pero la realidad no es así, sino que por el contrario, cada día con mayor preocupación se observa la disminución inclemente del caudal de los ríos y otros que se han secado definitivamente.
En consecuencia creemos que las medidas oficiales, aunque dolorosas, son necesarias, y además, esperamos que a los estratos altos igualmente se les haga un llamado, porque no hay derecho a que no se les castigue porque pagan altas sumas y son muy puntuales, sino porque ya no se trata de recibir el dinero para llenar las arcas del Estado, sino porque está en riesgo la supervivencia misma del género humano que no es cosa de poca monta y por lo tanto deben aplicarse restricciones también a los consumidores de estratos altos.
Y hablando de estratos, ya es tiempo de que esa clasificación sea reestructurada, porque no concuerda con la realidad socioeconómica del país, ya que los pueblos y ciudades han cambiado mucho desde que se implementó está estratificación.


