por: El Tabloide · 5 junio, 2017
…se nota que la única preocupación del gobierno norteamericano es la defensa de sus intereses económicos…”
Como un balde de agua fría cayó en el mundo el anuncio del presidente de Estados Unidos Donald Trump sobre su retiro del pacto global firmado en París, en donde cerca de 190 países se comprometen a luchar contra el efecto invernadero reduciendo la producción de gases cuyo objetivo principal es cuidar, preservar y garantizar el medio ambiente para los años venideros, pues nadie entiende que la nación más contaminante del planeta se niegue a poner su granito de arena en este asunto fundamental para la supervivencia de la humanidad.
Con esta posición, el mandatario estadounidense le asesta un duro golpe a todas las personas, instituciones y gobiernos que trabajan permanentemente por la defensa de la naturaleza, puesto que está comprobado que si no se cuida el planeta azul, le quedan pocos años de permanencia y desaparecerá todo germen de vida y nadie sabe cuál será el futuro de sus habitantes.
No es un buen ejemplo, la actitud del mandatario de la nación más poderosa de la tierra, que busca defenderse a capa y espada de la influencia externa sin preocuparse más que por sus propios intereses, justificando sus actos como la defensa de los trabajadores norteamericanos, que paradójicamente presumimos son defensores acérrimos del medio ambiente y de la naturaleza, cuando sabemos que en ese país, respetan al máximo los animales, los niños y los ancianos.
Si Estados Unidos toma esa dramática posición, basándose en que perjudica la economía y a la población en general, ¿qué no decir entonces del resto de los países firmantes del Acuerdo de París, que no son los más industrializados y desarrollados del mundo entero?. Con este anuncio se van al piso los discursos premonitorios de los grandes líderes que actualmente luchan por la defensa del medio ambiente y se crea un clima de desconfianza absoluta, sobre las medidas que en el futuro próximo tomará el señor Trump que ya ha dado muestras inequívocas de que cumplirá las promesas de su campaña electoral, lo cual tiene no solo asombrados sino indignados a los mandatarios de la mayoría de los países que ven con desesperanza el camino que ha tomado un jefe de Estado arrogante y megalómano, en relación con la conservación del planeta, lo que pone en peligro con mayor prontitud la existencia de la vida para las próximas generaciones.
Menos mal, que todavía quedan líderes mundiales con plena conciencia de cumplir con lo acordado en París,tal como lo han anunciado, lo que permite prever una discusión seria y responsable en los próximos días, ya que se infiere la distancia que está tomando Estados Unidos en varios temas de importancia para la paz mundial y la conservación de las especies. Se nota que la única preocupación del gobierno norteamericano es la defensa de sus intereses económicos y el temor que le asecha es el crecimiento y desarrollo de la China que se convierte en una amenaza para sus intereses, puesto que fue el ejemplo que puso Donald Trump en su discurso sobre el anuncio de su retiro del acuerdo, en donde criticaba lo poco que pesaban las penas contra esa nación en relación con el suyo.
No cabe la menor duda, que el mundo está en una crisis sin precedentes en la historia y la posición del primer mandatario estadounidense la agrava con mayor ahínco, ya que el resto de la humanidad no hará caso de la urgente necesidad de preservar la naturaleza y se inicia una etapa de incredulidad sobre los discursos en defensa del medio ambiente y en consecuencia cada uno hará de su uso como bien le venga en gana, satisfaciendo su propio interés sin importar un comino la supervivencia de las futuras generaciones.
Es un pésimo anuncio y un peor ejemplo para los defensores del medio ambiente que luchan día a día por la conservación del mundo.


