El hallazgo, publicado en la revista científica Science Signaling, señala al gen NDRG1 como una pieza clave en este proceso y plantea una posible estrategia para bloquear su funcionamiento.
De acuerdo con el estudio, las células cancerosas aprovechan este gen para reparar los daños genéticos que se producen durante su rápida multiplicación, lo que aumenta sus posibilidades de supervivencia. Aunque el NDRG1 no provoca el cáncer, algunos tumores parecen depender de él para resistir el estrés celular.
Durante la investigación, los científicos analizaron distintas sustancias y encontraron que la quinacrina, un antiguo medicamento utilizado contra la malaria, logró interferir en la interacción entre el gen NDRG1 y otra proteína involucrada en la reparación del ADN. Al bloquear ese proceso, las células tumorales acumularon daños genéticos y redujeron su capacidad para sobrevivir.
Los resultados fueron especialmente prometedores en células de cáncer colorrectal. Además, los investigadores observaron que los tumores con mayor actividad del gen NDRG1 estaban asociados con una menor supervivencia de los pacientes.
No obstante, los autores aclararon que se trata de una investigación realizada únicamente en laboratorio, por lo que aún no demuestra la eficacia de un tratamiento en personas. Debido a los efectos secundarios de la quinacrina, consideran que el siguiente paso será desarrollar medicamentos más específicos que bloqueen el funcionamiento del gen NDRG1 sin generar alta toxicidad.
El estudio representa un avance en la comprensión de cómo algunos tumores logran protegerse y podría servir de base para futuras terapias dirigidas contra distintos tipos de cáncer.



