De acuerdo con las cifras presentadas por el funcionario, durante la vigencia anterior el municipio registró una deserción escolar cercana al 3,5 %, lo que representa alrededor de 750 estudiantes que abandonaron o no ingresaron al sistema educativo.
“Tenemos que hacer nuestro máximo esfuerzo. No nos sirven niños desescolarizados. Hoy tengo la responsabilidad, como funcionario público, de garantizar que cada uno de los niños, niñas y adolescentes de nuestro municipio esté en el sistema escolar”, afirmó Ospina Franco.
El secretario explicó que el panorama a mediano y largo plazo es aún más preocupante por la marcada diferencia entre el número de estudiantes que se gradúan y los nuevos alumnos que ingresan al sistema. Este año, precisó, los estudiantes que iniciaron su proceso educativo representaron apenas el 33,33 % de quienes culminaron el bachillerato.
Ospina Franco concluyó que esta drástica reducción en la base de la pirámide escolar no es un problema exclusivo de Tuluá, sino el reflejo de un fenómeno demográfico y social que ya afecta a Colombia y a numerosos países del mundo.



