La investigación siguió a 95 adultos que normalmente dormían entre siete y ocho horas por noche. Durante seis semanas, los participantes redujeron su tiempo de sueño en aproximadamente una hora y media diaria. Al finalizar el estudio, los investigadores encontraron que, en promedio, habían aumentado cerca de medio kilogramo de peso.
Además del incremento en el peso corporal, el estudio evidenció que quienes durmieron menos también pasaron más tiempo inactivos. En promedio, permanecieron sedentarios 17 minutos más al día, una cifra que llegó hasta los 30 minutos en hombres y mujeres posmenopáusicas.
Los especialistas también identificaron cambios relacionados con la salud metabólica. En algunas mujeres se observó una mayor resistencia a la insulina, condición asociada con un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Asimismo, se detectaron signos de inflamación en personas con mayor riesgo cardiovascular.
Los investigadores señalaron que, aunque el aumento de peso registrado fue moderado, mantener un patrón de sueño insuficiente durante meses o años podría tener consecuencias más importantes para la salud. Por ello, concluyeron que dormir las horas recomendadas debe ser considerado un hábito tan importante como llevar una alimentación equilibrada y realizar actividad física para prevenir enfermedades y mantener un peso saludable.



